Por Ignacio Ventura, voluntario Scouts de Argentina, Conectando Líderes, Human Camp; ex voluntario y actual Coordinador Educativo de JA Argentina

Mi intención en esta colaboración es contarles la relación entre las oportunidades que brinda el voluntariado y las decisiones que uno enfrenta a la hora de salir en búsqueda de nuevas experiencias.

Por un lado, el voluntariado nos abre un montón de puertas, pero si uno no está dispuesto a aventurarse y dar sin esperar nada a cambio, no será posible ver las recompensas. No necesariamente hablo de involucrarse en una organización, sino de estar dispuesto a llevar a cabo una buena acción por alguien más que uno mismo.

Voluntario es quién está dispuesto a regalar su tiempo. Voluntario puedo ser yo y voluntario podes ser vos.

Escribir en nombre de un grupo de personas tan grande y diverso como lo es el del voluntariado, no es una tarea fácil; por eso no creo, ni es mi intención, hablar en nombre de todo aquel que se haya aventurado a ser voluntario; por el contrario, este rejunte de motivos se basan en mi experiencia y crecimiento, aunque probablemente más de uno se identifique. He aquí una breve lista de lo que el voluntariado logró en mi caso:

Desafiarme

La mayoría de las veces, ser voluntario, requiere salir de la zona de confort y animarse a nuevos desafíos que podrían requerir esfuerzos físicos (estar parado todo el día bajo el sol o cargar cajas pesadas con donaciones), sociales (conversar con personas en eventos o en la calle, conocer gente nueva) y los que creo más enriquecedores, esfuerzos empáticos o emotivos (compartir y ponerse en el lugar del otro, en un merendero o una escuela). El desafío real es ir animándose desde lo personal, a crear nuevas estrategias o formas de impactar para que la causa de tu voluntariado siga progresando y vos crezcas junto a ella.

Inspirarme

Ser voluntario trae de por sí un centenar de experiencias enriquecedoras que te invitan a reflexionar.  Ir a un lugar donde la realidad es diferente a la de tu casa, llevar un plato de comida, dar una clase o simplemente jugar, te permiten descubrir que todo es diferente a como lo imaginabas (o incluso más duro). Es una vivencia que te invita a cuestionar tu realidad y forma de vivir. Vas a descubrir que luego del voluntariado serás capaz de mirar tus cotidianidades analíticamente y la empatía despertará nuevos ánimos por cambiar el mundo y transformar la realidad.

Conocer

El voluntariado no solo te permite conocer distintas organizaciones o nuevos lugares, si no también personas que están tan dispuestas como vos a dejar el mundo en mejores condiciones que como lo encontraron. Esas personas comienzan a conformar tu red y pueden ser claves el día de mañana para seguir creciendo o alcanzar tus metas. Lo que encontramos en estas experiencias es gente que se nos parece, que llega hasta ahí con las mismas ilusiones y fuerza que nosotros, por eso es una gran oportunidad para hacer amistades de por vida.

Divertirme

En los voluntariados, las horas agotadoras y momentos reflexivos, se comparten. Hay infinitas ocasiones en las que vas a divertirte, vivir momentos únicos, emocionarte y reírte hasta no poder más. Es importante que disfrutes siendo voluntario para poder darles a los demás lo mejor de vos.

Darme nuevas oportunidades

Los contactos o conocimientos que adquirís en el voluntariado pueden abrir nuevas puertas. Muchas organizaciones ven en vos a un excelente colaborador y podrías terminar trabajando y ganando por lo que empezaste haciendo gratis. Además, añadir tus experiencias de voluntariado en tu curriculum resalta en vos las habilidades de trabajo en equipo, proactividad, compromiso y responsabilidad, que muchas veces pueden ser importantes de contar cuando todavía no tenes experiencia laboral.

Reforzar mi autoestima

“¿Vas a volver mañana?” es una de las preguntas más duras y emocionantes que escuché siendo voluntario. Descubrir  la necesidad de un niño o niña de seguir jugando o aprendiendo es realmente fuerte y sentirse parte de eso aún más. En mi opinión lo que cuenta para ella como para mi es el tiempo compartido, la atención, la compañía, no creo que le interese el mazo de cartas, o el manual; pero espera que vos aparezcas, que entres por la puerta y la saludes y le dediques tu tiempo. Ese niño o niña te aprecia y creó un lazo de afecto que te conmueve y alegra, te hace sentir útil.

Darle valor a mi tiempo

Entre el estudio y el trabajo todos encontramos baches que rápidamente llenamos con series televisivas o siestas largas, pero a veces las horas de sueño no nos conforman y nos aburrimos de las mismas series. Mi tiempo valió el doble cuando comencé a destinarlo a otros. Si alguna vez te pasó, y si sos joven estoy seguro que sí, es el momento de sumarte a un voluntariado. Tu tiempo es doblemente recompensado y ayudas a muchos en el camino.

Tu propia causa

El voluntariado es una decisión personal. Si bien podemos enumerar una serie de recompensas, ganancias personales y satisfacciones, seguramente vos te sumaste o vas a hacerlo por tu empatía con la causa. No hay nada más placentero que ver que la causa que apoyas avance y en ese avance estés involucrado.

El voluntariado me dio muchas cosas buenas. Me permitió conocer más mi país, me acercó a mi trabajo, me dio amigos invaluables y un novio al cual amo, por más irreal que suene. Espero que estas palabras sirvan como incentivo, pero mucho más espero que el día de mañana sean ustedes quienes estén escribiendo en nombre del servicio y la solidaridad. Decía Galeano “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo” y en esa empresa estamos embarcados.

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